Emma nació prematura y fue abandonada en el hospital. Poco después de llegar a nuestra Casa Hogar se le detectó desprendimiento de retina en ambos ojos.
Tras múltiples intervenciones y cuidados especializados, logró recuperar la percepción de luz y sombra. A pesar de los retos, impulsamos su autonomía e inclusión educativa adaptando su proceso a sus necesidades.
A los seis años, Emma fue adoptada por una familia que la ama profundamente y le brinda las oportunidades necesarias para desarrollase plenamente.
Su historia confirma que cada esfuerzo vale la pena cuando el objetivo es garantizar el derecho un niño a vivir en familia.